Hace años un amigo al que le pregunté qué tal los Reyes, me contestó: "inútiles por útiles, Carmen". Y es que en el fondo aquel amigo y creo que todos de alguna manera, no dejamos de desear nunca que en la mañana del seis de enero nos espere un regalo que nos sorprenda por inesperado y nos permita recuperar la ilusión que parece abandonarnos con el paso del tiempo.
En mi familia hay tres Reyes Magos llamados a la extinción, pero este año por sorpresa me ha visitado un cuarto que con ese sobre (que no era necesario ni abrir) me ha ayudado a soñar con la continuidad de unos valores que nunca hemos dudado que vivían en él a pesar de lo mucho que le cuesta hablar de ellos.
Gracias cuarto Rey por regalarme una mañana de Reyes de las de antes.
