jueves, 12 de marzo de 2026

De una asignatura pendiente




    El último móvil duerme desde que él se fue, en uno de los cajones del escritorio de su hija. En alguna ocasión, a ella se le ha pasado por la cabeza ponerlo a cargar, pero ¿qué podría recuperar si lo hiciera? sus últimas llamadas, alguna fotografía, la manera en la que tenía registrados a sus contactos... Y ¿qué porcentaje de él eran esos detalles?¿y qué derecho tiene ella a husmear ahí después de tanto tiempo? No esta segura de las respuestas a esas  preguntas, pero sí, de que todo eso formaba parte de su intimidad y de que la manera en la que debe permanecer el aparato, es apagado.

No hace mucho al abrir ese cajón olvidado, se lo ha vuelto a encontrar, y al apartarlo, la carcasa se ha hecho añicos. Y otra vez, se ha visto recontando  los años que lleva ese teléfono secuestrado de la vida y comprobando que el desuso también hace estragos. Debería liberarlo, lo sabe, pero también que si fuera por fin capaz de hacerlo sería ella la responsable de la desaparición de las últimas huellas de su paso por el mundo que compartieron. Aún siente que si se desvanece lo tangible, su memoria se quedaría sin soportes para recordar. Demasiada fragilidad.

domingo, 22 de febrero de 2026

De la soledad de los lugares

 



Hemos cerrado la casa del pueblo.

Hemos puesto una tabla en la puerta. 

Así no entra el viento y el agua, 

dice mamá.

Así no se estropea la madera,

dice el abuelo.

Así no nos roban los vecinos, 

dice mi hermana.


Hemos cerrado la casa del pueblo.

Hemos bajado las persianas, 

apagado las luces,

vaciado la despensa, 

recogido las sillas de la huerta.


Habrá que volver a los Santos.

Pero no bajaremos hasta la casa, 

dice mamá.

Solo iremos al cementerio,

dice el abuelo.

Como todos los años, 

dice mi hermana. 

Y yo digo

pobre casa,

todo el otoño sola, 

todo el invierno sola

toda la primavera sola.


                      ALBA FLORES ROBLA



PD: y de la belleza de oírselo recitar a Elvira Sastre.



sábado, 14 de febrero de 2026

De la propensión a soñar

 




FÁBULA DEL TIEMPO

Lo que sin detenerse
desde muy lejos viene y ya se acerca
e intensamente brilla unos momentos
junto a nosotros y nos hace ser
parte de su fulgor inusitado
y después va alejándose y nos deja
para siempre anhelantes en la sombra
pero con la consecuencia de que ardimos.
El amor, la belleza, el existir:
este sueño somos.


                        Eloy Sánchez Rosillo