Me gusta el reverso de esa fotografía que está fechada en julio de 1957, aunque más arriba hay otra manuscrita con la letra de mi padre, a la que se añade una hora y cuyo significado me encantaría conocer.
Me gustan las fechas pequeñas, aquellas cuya trascendencia solo conocen dos.
Me gusta tener esa fotografía y recordar un veintiséis de abril. Es un llamamiento que no me corresponde hacer a mi, pero como él ya no está y a ella no quiero devolvérselo a la memoria para evitarle el sufrimiento, me lo apropio yo, que al fin y al cabo soy consecuencia de ese día.
Me gustan las historias que en algún momento fueron de amor.

