miércoles, 31 de diciembre de 2025

De un deseo









Se nos acaba el año y al que viene le pido, mantener la propia y seguir cobijándome en la de los míos. 
Seguiremos.





martes, 30 de diciembre de 2025

De una entrada a destiempo en un año muy viejo

 



Dejé pasar el verano y quedó en el tintero una entrada que hablaba del desconocimiento de Maya, por su condición de animal, de haber vivido este verano como su mejor verano posible. Un verano con siestas infinitas, caminatas por el monte(siendo ella urbanita), olores diferentes,  amigos renovados cada día, compañía permanente y mucho espacio por descubrir continuamente. Observaba en esos días cómo nos miraba, y en el triángulo que formábamos, yo sentía que ella era feliz.

También, sobre la inconsciencia de mi madre, tal vez por ser muy mayor,  sobre haber vivido su mejor verano posible. Uno más sin su compañero, sí, pero en compañía, sin problemas que resolver, autosuficiente aún, con salud -a pesar de sus achaques y su memoria desmejorada- , con capacidad aún de elección ... Ella nos estuvo cuidando a Maya y a mí  y queriéndonos  a su manera, pero en nuestra miniestructura tengo la certeza de que no supo sentirse feliz( porque ese estado  siempre lo vive en pasado), aunque al menos creo que sí segura. 

Y por lo que respecta a mí,  puede que yo tampoco reconozca totalmente  mi suerte por haber disfrutado de ese verano posible, sin duda por la inmediatez de la vivencia, pero sobre todo, por el dolor anticipado que me causa saber que he de sobrevivirlas.


lunes, 22 de diciembre de 2025

De la Navidad del 2025





Escribía el otro día M. Huertas que hemos venido aquí para que nos quieran, y pienso en que esta es quizás la época del año en la que tanto el querer como el no sentirse querido, quedan más a la intemperie. El resto del año, parece como si estos dos sentimientos permanecieran más en la intimidad de cada uno, pero llega diciembre y "toca" revisarlos delante de todos, como si se hicieran públicos.

Respecto del primero (querer), se impone la necesidad de demostrarlo  y  por lo que respecta al segundo (no sentirse querido), la preocupación por esconderlo - porque hay una cierta sensación de derrota al reconocer por ejemplo, que estas solo en Navidad-.

Ambas pulsiones conviven en estas fiestas, aunque solo nos vendan el lado feliz de la historia durante cada vez más tiempo(ya vamos camino de empezar a preparar lo navideño  en verano) .Y tal vez por esa imposición,  tengo  más  presentes a  los que están en el lado opuesto a mi ubicación.

Feliz Navidad a todos los que buscan.