Yo estuve justo ahí tantas veces... Tomándome ese cortado con palpitación previa. Sintiendo sus ojos clavados en los míos, casi elevada del suelo, siendo la protagonista de una película que duraba lo que tardábamos en apurar nuestra bebida.
Hoy, desde una esquina apartada del mismo bar, he podido ver frente a él a la por turno le corresponde ahora y he identificado tan nítidamente los lugares a los que volvería y a los que no, que me han dado ganas de buscar a la Carmen de entonces e indultarla por sus viejos errores.
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