("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
Esta noche repite cena, por el éxito de la anterior, en The Sitting Room(C/San Quiteria nº 14 de Murcia). Ella es Amor González, y lo que ofrece es una gastronomía diferente.
Sé sincero, y deja de echar las culpas de tu situación a las circunstancias o a los de alrededor. En el fondo, sabes que la decisión la has tomado tú, por mucho que te pese.
Y oye, déjate de victimismos. Estas muy equivocado si lo que pretendes es cruzar por aquí sin tropezar. ¿Qué pasa porque te hayas equivocado y vayas a volver a hacerlo unas cuantas veces más? permítetelo anda, pero solo el tiempo necesario.No te anquiloses ahí, aprovecha y crece desde esa posición también.
Dejémonos de engaños, por favor. Nos salva la voluntad y puede que nuestros miedos, sean lo único que nos pierda.
A estas alturas deberíamos saber, que somos nosotros mismos, nuestros pensamientos, nuestros mayores cómplices y nuestros más terribles enemigos, ¿no crees?.
A Isabel la conocí hace poco, en una conferencia sobre ciberliteratura, y me cautivó. Tan joven y con tanto que decir.... Su canal de youtube tiene muchísimos seguidores, pero a mi esa forma de "popularizar" su poesía, no me termina de convencer. Yo me quedo con su voz frágil leyendo lo escrito en su agenda ante un auditorio mudo, sin más aderezos.
Porque nos hace aparcar la tristeza del día veintiuno para celebrar que lleva un mes entre nosotros, tiempo más que suficiente para embelesarnos mientras lo vemos dormir, hacer el amago de sonreir o pasar de brazo en brazo sin ofrecer la menor resistencia.
"Siempre he creído que las personas más importantes de nuestra vida todavía no las hemos conocido. Y como no existen, no nos preocupamos por si el coche las ha dejado tiradas, si se les ha muerto un ser querido, si están tristes o si les han abandonado.
No existen aún en nuestro mundo y, por ello, su tristeza y su felicidad no nos pertenecen y no nos afectan... hasta el día que los conocemos y nos ponen al día de su mundo.
Ahora me he dado cuenta de que pasaba lo mismo con la gente que perdemos y sabemos que no recuperaremos. Es como si debiéramos olvidar qué les pasa y les preocupa. Y eso yo no deseaba hacerlo; la gente lo hace por sobrevivir...Quizá yo no deseaba sobrevivir".
Albert Espinosa
Esta tarde(a las 19:00 horas) estará en Murcia, en Educania-La Técnica(C/Sociedad num.7), firmando ejemplares de su última novela, "El mundo azul: ama tu caos".
El documentalista murciano Gonzalo Ballester estrena esta noche(a las nueve), en "Los Imprescindibles" (de la 2 de RTVE) su último trabajo, que lleva por título: "Ramón Gaya. La Pintura como destino".
No sé, puede que haya sido una canción(quizá esa), o sentir la respiración de Marco sobre mi pecho mientras dormía; puede que la ilusión de un reencuentro cada vez más cercano; o descubrir en mi buzón el libro que me envía un remitente que no conozco(aunque sí, la que lo buscó para mi). Tal vez, contemplar al salir a la calle, que el mundo no se detiene, que todo avanza para bien y para mal. O el machacón facebook, recordándome qué es la "resiliencia"(la capacidad de recuperarse de situaciones de crisis y aprender de ellas. Tener una mente flexible y pensamiento optimista, con metas claras y con la certeza de que todo pasa) como si me tocara "refrescar" esa habilidad.
Sea como fuere, el caso es que continuo una vez más.
Y fue así como llegamos a sus setenta y siete-setenta y ocho años, de un tirón, por una equivocación o quizás por un acierto. Jugando, ahora mas conscientes que nunca, con el comodín de la suerte. Manipulando nuestro tiempo, adelantándonos a él ... construyendo uno de los ahoras que pasarán a formar parte de nuestro para siempre.
En
el gran chopo frente a mi balcón
Tan seguro de sí y sin altanería
Tranquilamente vivo
Mientras amarillea ya por trechos
Su verde población
Qué claramente distinguimos
Las hojas pálidas que más agita
Desentendido el viento
Las que más sin querer se balancean
Las que más locamente giran
En torno a su peciolo
Las que van a caer más pronto
Hay
una que hace días
Vapuleada más que todas
Tironeaba atropellada
Más que cualquiera otra
Se aferra más que todas
Su voluntad entera convertida
En uñas, dientes, garras
También
ella hasta el final resistirá
A este atropello sordociego
Que la quiere arrancar de la densa hermandad
De verdores, de sueños, de susurros
De inevitable don de amor
A la que tan del todo pertenece
Lección estival: se puede descender en la pirámide de Maslow y verte de pronto, de la noche a la mañana, luchando tan solo por conservar lo más básico.
La luna se puede tomar a
cucharadas o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, para ser rico sin que lo sepa nadie y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de
la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.