(...) Y algo mío intentará volver.
J.Margarit
("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, la edad de la sabiduria, el ciclo de la estudipez, la fase de la creencia, la etapa de la incredulidad, la estación de la luz, la hora de las sombras, era la primavera de la esperanza, el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
TODO ES MUY SIMPLE
Todo es muy simple, mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
I.VILARIÑO
Recuerdo que el año pasado por estas fechas planeábamos el que por ahora ha sido nuestro último viaje juntas.
Este año, hoy, mi amiga Lola que es una viajera nata, emprende otro tipo de viaje al que con todo el pesar de los que la queremos ha de enfrentarse sola. Es un viaje largo y duro -creo que el más duro- para el que se requiere mucha fortaleza, pero como si hay algo que le sobra a ella es fuerza, coraje y firmeza, creo al cien por cien que lo va a terminar con éxito.
Si tuviera valor para hacerlo en persona le diría: no tengas miedo, piensa en la meta, no estas sola, vamos a estar todo lo cerca que tú quieras, nos esperan muchos destinos aún...
Pero como carezco de ese valor lo dejo escrito aquí.
Ha hecho ese viaje de regreso en varias ocasiones.Sabe lo que se siente cuando te devuelven al origen por no cumplir las expectativas, cuando te quedas a la intemperie sin ninguna de las capas que te colocaron haciéndote parecer una persona interesante, luminosa o especial; cuando de nuevo pasas a ser un viajero cualquiera al borde del andén e indiferente a la mirada de los demás.
En su defensa hemos de decir que siempre ha advertido de su "normalidad" a quien la contemplaba así, con esa obnubilación temporal, y que eso nunca le sirvió para evitar la sensación de derrota y la dureza del regreso al mundo del anonimato, precedida de la intuición de que así sucedería tarde o temprano por el agotamiento de quien creyó ver virtudes en lo que sólo eran diferencias.
Conoce la angustia del descenso, la mirada delatora del que descubre la verdad, el cansancio por el recuento insistente de los acontecimientos que desembocan en el viaje de vuelta, la tranquilidad -en parte- por volver al lugar que te corresponde pero a la vez la desesperanza, el abandono. Y sabe del engaño involuntario y del sentimiento de culpa a pesar de esa involuntariedad.
Las fotocopias de los décimos compartidos con los compañeros de trabajo preparadas en casa, el destino del hipotético premio más que planificado en mi cabeza, el soniquete de los niños de San Ildefonso durante toda la mañana, los mensajes de whatsapp que te van avisando de los números premiados y más tarde, al mediodía, las imágenes en el telediario de los ganadores dando saltos de alegría con las botellas de cava, el consuelo de saber que el premio gordo esta muy repartido....es una de las estampas de la Navidad que más me gustan y parte del ritual de estos días.
Aquella vez que mascaste la casilla del sí
en vez de la del no
el día que dudaste entre ahora o nunca
y pusiste la cruz en el ahora aún
convencida
que la respuesta correcta era nunca
entre la rabia y el perdón
no tuviste dudas
te decantaste por lo primero
y aún lo estas pagando
puede que la nota final
no pase de un aprobado raspado
pero ante la duda
jamás consideraste la posibilidad
de dejar una casilla en blanco.
ITZIAR MINGUEZ ARNAIZ
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| "Los amantes". René Magritte |
No sabemos quiénes son, ni de dónde vienen. no sabemos si sienten, ni lo que sienten. Son dos amantes, llegados de algún lugar, dispuestos a sellar un amor que parece imposible o casi inalcanzable. O mi imaginación me hace verlos como dos amantes emprendiendo la despedida. Las formas de sus rostros, las líneas que delimitan sus perfiles, se desdibujan. Intuimos sus frentes y las cuencas de unos ojos que no pueden ver. Es una relación imposible, prohibida. Es un beso deseado o soñado, o simplemente la sensación de asfixia de una pareja que ha llegado al límite.(...)
No volverán a verse, mucho menos a besarse. Vendrán otros labios que no serán los suyos, y otros ojos a los que mirar a esa distancia a la que solo se mira cuando se quiere comprobar que sí, que es cierto, que ha llegado ese momento en el que se encuentran las bocas, el primero de muchos que ya no serán como ese. Es esa décima de segundo en la que se produce una apertura de ojos única que nunca se repite más allá de una vez por enamoramiento. Es ese instante muy efímero e irrepetible que se utiliza para cerciorarse de lo que está por llegar, y que, en alguna ocasión, coincide con el mismo instante elegido por el de enfrente y se traduce en una leve sonrisa avergonzada o feliz. Todo eso terminó, quedan solo las siluetas de lo que fueron.
Carlos del Amor
La fórmula para ser amigas durante tanto tiempo supongo que es una mezcla de: conocernos mucho, aguantarnos lo que haga falta, querernos por encima de todo, ser sinceras siempre, compartir numerosas ideas y valores y respetar nuestros espacios. Y así, hemos tenido la suerte de vivir bastantes años ya la una cerca de la otra y ver pasar infinidad de cumpleaños.
Esta vez le toca a ella soplar velas, mientras la vemos caminar cada vez con más firmeza y continuar desprendiendo luz, optimismo y ganas de vivir, manteniendo -según su esencia- el rol de cuidadora de todos los que la rodeamos (por suerte para nosotros).
Esta instantánea es del 2019 querida Elsa. El año 2020 lo dejamos entre paréntesis y nos preparamos para el 2021 y siguientes, siempre juntas, ¿ te parece?.
Felicidades por todo lo que la vida te da hoy y que sin duda te mereces
ÚNICA LUZ QUE ALUMBRA
SÓLO has vivido de verdad si tuvo
mucho que ver con el amor tu vida.
Todo vino y se fue. Pero aún transcurren
los días en que amaste y fuiste amado.
E.Sánchez Rosillo
Me despierto con la noticia de un periódico que alguien me ha enviado al móvil. Es un suceso truculento que le ocurrió a una mujer el pasado viernes. No entiendo porqué el remitente me envía la noticia hasta que no pincho sobre el titular y empiezo a leer. La mujer de la que habla el artículo tiene tu nombre, tu edad, vive en tu ciudad y tiene tu trabajo... ¡eres tú!, pero mi cerebro va lento y tarda en procesar las coincidencias y asumir la información. Miro tu facebook con tu última publicación y tu fotografía me lleva a muchas de las vivencias compartidas. Recuerdo tu historia.
Estoy en shock porque siempre he creído que las muertes violentas solo ocurren en las series de televisión o en el cine, no a la gente de a pie, no a tus amigos o a tus compañeros de trabajo. Ese tipo de muertes son siempre más lejanas y tienen como protagonistas a gente anónima. Nada encaja.
Busco el libro de Maitena que me regalaste y releo la dedicatoria, es algo material que me queda de ti, lo primero a lo que me aferro(mi salida de emergencia) mientras trato de entender que te has ido.
Mi plegaria, mi súplica, se centra en desear que esa justicia que una vez compartimos querida Alicia funcione en tu caso más que nunca y haga que tu muerte no quede impune.
Descansa en paz.
Un momento de despreocupación
como el que te llega cuando sentado en el avión a punto de despegar, eres
consciente de que lo único que tienes ya que hacer es disfrutar de tu escapada; o como ese que sientes al escuchar en tu cabeza o de quien bien te quiere, en
la cama, lo de “venga, ahora a descansar, que mañana será otro día”, con la
seguridad de que al despertar con la luz del sol, verás lo que ahora te ahoga
de manera diferente.
Esa indolencia que experimentas cuando
te haces el muerto en el mar; los ojos cerrados, tu cuerpo ingrávido flotando a
la deriva, como único sonido el siseo
del fondo del mar y tu respiración… o esa indiferencia de cuando llegas a ser capaz de sentir sólo el agua caliente
resbalando por todo tu cuerpo al buscar la salvación de un día agotador en la
ducha.
El interés de tus cinco sentidos preparados -mientras se
oye la canción de movierecord- para centrarse únicamente en esa pantalla del cine que contará una historia que
te llevará a otra realidad.
De esa necesidad de despreocupación, o de indolencia, o de indiferencia, o desinterés, o calma, es de la que hablo; hace ocho meses que la perdí y no he logrado recuperarla.
Sabes lo de la muerte de Sócrates, ¿no?. Le habían condenado a que se suicidara al amanecer bebiendo cicuta, y pasó su última noche acompañado de sus amigos y discípulos. Pero en vez de hablar con ellos, se puso a aprender a tocar con la flauta una melodía muy difícil. Sus seguidores, desconcertados, le dijeron: "Maestro, ¿para qué pierdes tus últimas horas aprendiendo esta canción tan complicada, si vas a suicidarte al amanecer?".Y Sócrates contestó: "Para saberla antes de morir".
La vida es eso; todo lo que sabemos, todo lo que disfrutamos, todo lo que somos desaparecerá con la muerte. Y da igual que aprendamos la melodía diez años o diez minutos antes del final. Ese final llegará y lo borrará todo. Pero, mientras llega, eso es lo que somos.
Rosa Montero("La buena suerte").
Ojalá tuviéramos la capacidad de aprender una lección vital así sin necesidad de vivir esa situación. Yo no la tengo, pero me siento agradecida de que me llegue su mensaje para zarandearme un poco.
Altamente recomendable.
¿Te acuerdas de cuando pediste un deseo?
Yo pido muchos deseos.
Cuando te mentí
sobre lo de la mariposa. Siempre me pregunté
qué pediste.
¿Qué crees que pedí yo?
No sé. Que volvería,
que al final de alguna manera estaríamos
juntos.
Pedí lo que siempre pido.
Pedí otro poema.
Louise Glück
Mañanas frías, escarcha en los cristales, montones de hojas que se arremolinan en el suelo de nuestro patio, minutos que nos roban cada vez más luz, rumor de niños saliendo del colegio, un veintiuno que pasó para traernos el otoño...Todo a nuestro alrededor parece anunciarnos que nuestro tiempo aquí ha llegado a su fin y que debemos regresar para empezar de nuevo. Y entonces cerramos la puerta con la incertidumbre -una vez más- de si ésta habrá sido la última vez.