("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
No conozco a Austin, y ni siquiera fue él, el que me dio su octavilla. Su mensaje me ha llegado en el trabajo; alguien que sí lo recibió de primera mano, lo consideró lo suficientemente importante como para guardarlo y apostar por él, repartiéndolo en la medida de sus posibilidades.
Mira que si al final fuera verdad aquello de que "solo un ser humano puede salvar a otro ser humano"...
En
esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo;
y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: -La ventura va guiando
nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo
Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes,
con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos
despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran
servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué
gigantes? -dijo Sancho Panza.
-Aquellos
que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener
algunos de casi dos leguas.
-Mire
vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son
gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las
aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino
-Bien
parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras:
ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el
espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. Y, diciendo
esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su
escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de
viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en
que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver,
aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:
-Non
fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os
acomete.
«Alrededor
del 46 % de la Tierra permanece en el estado en el que se hallaba en la época
del Génesis —recuerda Salgado—. Debemos conservar lo existente.» El proyectoGÉNESIS, junto con el Instituto Terra, fundado por Lélia y Sebastião
Salgado, se propone mostrar la belleza de nuestro planeta, revertir el daño que
se le ha causado y conservarlo para el futuro.
En el marco del proyecto "Arte en la calle" de la Caixa, no podemos dejar de ver en Avda de la Libertad hasta el próximo 19 de marzo, la exposición "Genesis", de Sebastião Salgado.
Hay cursos para casi todo, hasta para cuando te obligan a cambiar de trabajo.
Esta formación no requiere demasiado esfuerzo, solo someterse al imperativo de la jerarquía y acudir a la convocatoria. Uno llega, se sienta, oye al abanderado de turno de la nueva organización, trata de familiarizarse con la terminología, y se traga el vídeo correspondiente, intentando afianzar todos los conceptos.
Después del proceso, se sale de allí programado(junto con otros) para la nueva era y hasta con un certificado que así lo acredita.
No obstante, se ha podido observar que a un pequeño porcentaje de los asistentes no se les borra el escepticismo. ¿Será esto resistencia al cambio?; ¿se podrá uno quedar permanente en la zona de aprendizaje?, y ¿será malo no tener más objetivos que quedarse en esa zona, donde sin saber que se llamaba así, ha vivido desde siempre?; ¿si no te abduce la manada, habrá que repetir curso?.
Demasiadas dudas. Lo veo venir, me van a suspender.
La
palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.
Aunque algunos lo atribuyen a la química, lo cierto es que tiene origen desconocido.
Es de duración variable
Muta
Debería ser siempre libre, pero a veces, está condición solo se da en sus comienzos.
Su intensidad es oscilante.
Por momentos, convive con su contrario.
Surge bajo innumerables fórmulas y algunas de ellas, aún hoy, no terminan de estar generalmente aceptadas.
Cuando lucha con la razón siempre la hace perder.
Alguien escribió sobre él que tiene "fácil la entrada y difícil la salida".
Es tan poderoso como para transformar realidades y tan pretencioso como para aspirar a ser eterno.
Tiene santo asignado, día oficial y símbolos inequívocos, perfectamente prefabricados y preparados para ser usados mañana por quien los necesite de esa manera. El resto, aguardaremos a los de elaboración casera, a los que de manera imprevisible pueden aparecer cualquier día del año sin estar publicitados, a los propios, a los que entienden solo dos.
"Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira!. ¿Ves, allá, los campos de trigo? yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso!. El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo."
En el reparto de papeles de nuestra función, a ella le tocó aparecer primero y cuidar, entre otros, de mi. Y exactamente así, como en la fotografía, llevamos mis cuarenta y dos años de vida. Sin dejar nunca de sostenerme, apoyarme, ayudarme e intentando entenderme.
No tengo recuerdos de haber jugado con ella, pero echando la vista atrás me doy cuenta de que no ha habido un solo momento importante de mi vida en que ella no haya estado conmigo. Es buena en eso, creo que la mejor, y creo también que la vida se ha limitado exactamente a darle lo que se merece.
Es una propuesta diferente la que nos ofrece Mariano Soto a partir de este viernes(y durante unas dos semanas) en Leúcade. Nos mostrará algo a lo que no estamos muy acostumbrados por estas latitudes, pintura oriental y sumi-e.
Oirle hablar de su técnica y verlo pintar te hace seguirlo rápidamente, así que confío en que este sea el principio para él de otros muchos proyectos en Murcia, y que logre por fin, ser profeta en su tierra.
"Del mismo modo que hubo una primera vez en que alguien hizo saltar una chispa frotando dos palitos, hubo también un primer momento de alegría y un primer momento de tristeza. Era un tiempo en el que continuamente se inventaban sentimientos nuevos. Pronto nació el deseo, y también el arrepentimiento. La primera vez que se sintió la terquedad, se inició una reacción en cadena y, por un lado, se creó el resentimiento y, por el otro, la marginación y la soledad. Tal vez cierto movimiento de caderas en sentido contrario al de las manecillas del reloj marcó el nacimiento del éxtasis, y un rayo provocó el primer orgasmo. O quizá fue el cuerpo de una muchacha llamada Alma. Contrariamente a toda lógica, la sorpresa no nació de inmediato. No llegó hasta que la gente tuvo tiempo de acostumbrarse a lo que eran las cosas. Y, transcurrido el tiempo suficiente, alguien experimentó la primera sensación de sorpresa, y en otro lugar alguien sintió la primera punzada de nostalgia.
Es cierto que a veces la gente también sentía cosas para las que no había palabras, y no se hablaba de ellas. Es posible que la emoción más vieja del mundo fuera la de sentirse conmovido; pero describirla -nombrarla siquiera- debía de ser como tratar de apresar algo invisible.
(También es posible que el sentimiento más antiguo del mundo fuera, sencillamente, la confusión.)
Una vez la gente empezó a sentir, creció el deseo de sentir. Todos querían sentir más y más profundamente, aunque doliera. La gente se hizo adicta al sentimiento. Peleaba por descubrir sentimientos nuevos. Es posible que así naciera el arte. Se creaban nuevas clases de alegría al tiempo que nuevas clases de tristeza. La eterna decepción de lo que es la vida; el alivio de un respiro inesperado; el miedo a la muerte.
Ni siquiera hoy en día existen todos los sentimientos posibles. Faltan todavía los que están más allá de nuestra capacidad y nuestra imaginación. Muy de tarde en tarde, cuando aparece una música como nadie había compuesto, un cuadro, como nadie había pintado o alguna cosa imposible de predecir, entender ni describir, irrumpe en el mundo un sentimiento nuevo. Y entonces, por millonésima vez en la historia del sentimiento, el corazón se eleva y absorbe el impacto." Nicole Krauss
"En ciertos momentos muy claros de la meditación, como aquellos en que, al principio de la tarde, vago observador por las calles, cada persona me trae una noticia, cada casa me ofrece una novedad, cada letrero contiene un aviso para mí. Mi paseo callado es una conversación continua, y todos nosotros, hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga, que se codea con palabras en la gran procesión del Destino". ( F.Pessoa)
No puedo dejar de asociar esa ciudad con esta mítica película del año cincuenta y tres, que tantas y tantas veces he visto.
Ya antes de llegar sé que es imposible encontrar algo de aquella ficción en la realidad, pero también sé que no por eso dejaré de buscarla.