("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
"Entre los dos desarrollamos una propuesta(la teoría de los tres mundos):
Los humanos vivimos en un primer mundo, en el que ocurren cosas.
El segundo mundo es el de los sueños. Actuamos pero no conscientemente, no hay voluntad. Nos ocurren cosas pero no en el mundo real.
Y el tercer mundo es el de la creación, el de la voluntad, está entre el primero y el segundo, sería la síntesis, por así decir. Pero un síntesis ideal".
Pilar de Valderrama
Y fue en ese tercer mundo que inventaron Guiomar y Antonio, donde únicamente pudieron ser libres para vivir el amor que en el primer mundo resultaba imposible. Y en ese universo común, transcurrieron cada día sus encuentros y se amaron imaginariamente, y seguramente por él escribió Antonio:
Dormirme contando estrellas, desayunar oliendo a los pinos, fotografiar nubes, días solo de lectura... y la seguridad de que recordaré todo esto cuando los veranos sean diferentes.
"El fracaso no existe, solo existe el fin de las cosas.
No nos enseñan a aceptar la caducidad de lo importante. No nos enseñan que a veces el único fracaso es la inercia de hacerlas continuar.
Y es que todo caduca, lo bueno y lo malo. El amor y el sufrimiento".(V.M)
Las hay a cientos, a miles; de aluminio, de madera, correderas, fijas, batientes, redondas, redondas, cuadradas, enrejadas....por todas ellas, por todas esas ventanas que la vida nos pone a nuestra disposición después de que se nos cierre una puerta.
Las visualizaciones y descargas de "Agua" se transforman en dinero que Oxfam Intermón utilizará para llevar agua a poblaciones que lo necesiten de África. Además, los derechos de la canción se han cedido de manera indefinida por lo que la campaña tendrá una vida muy larga.
"Podríamos no estar hechos de carne y hueso: por ejemplo, cuando soñamos, nuestro cuerpo físico no importa, lo que importa es nuestra memoria y las imaginaciones que urdimos con esa memoria. Y eso es evidentemente temporal y no espacial".
Uno de mis grandes dilemas con frecuencia en
aquellos veranos, solía ser cómo invertir las cincuenta pesetas
que me daban de paga los fines de semana.
Con la moneda en la mano iba a la
única tienda de ultramarinos que había en nuestra urbanización y tenía que
decidirme entre un “Drácula” de 35
pesetas o bien un “Twister” de 40
pesetas. Ambas opciones, me dejaban cierto margen de maniobrabilidad porque
me permitían continuar estirando el presupuesto con alguna chuchería más(gusanitos,
sugus, pipas, nubes, algún chupachups kojak, regaliz, etc…). Llegar a un “calipo” o a un “negrito” era algo
que solo podía conseguir si mi padre me acompañaba a la tienda y desde luego se
consideraba algo excepcional, por lo que debía mostrarme agradecida y
prometer -y cumplir- que me comería toda la merienda(a esa edad era
prácticamente inapetente).
Después de obtenido el premio, el
disfrute era breve porque era tanta la urgencia por empezar a jugar con
mis amigos que lo comía a toda prisa sin poder saborear aquellos colorantes y en más de una ocasión lo perdí a las pocas chupadas por intentar mantenerlo en la
mano mientras saltaba al elástico o corría jugando al escondite o al matao, el pañuelo, la rayuela… Qué veranos aquellos tan eternos y qué niña tan feliz fui.
Es consciente de llevar viviendo el mismo día demasiado tiempo, de estar instalada en una normalidad que no le gusta.
Despierta cada mañana conociendo de antemano la manera en la que transcurrirá su día junto a él:los abrazos que no recibirá, las lamentaciones que oirá, el deseo que no nacerá, los sueños que no se contarán porque dejaron de ser comunes...
Su vida es ahora previsible; conoce todas las posibilidades que le esperan a su lado. No ha querido afrontar cómo puede ser el suyo un prematuro amor de senectud, siendo ella joven y no sintiéndose querida.
Por suerte, ella también esta empezando a intuir que su felicidad no depende ya de él.
Mi abuela se desnuda cada día frente a mi abuelo. Hablo de un desnudo íntegro, el desnudo más real que existe. Se quita los dientes, las máscaras y no le importa si dejará de quererla por mostrarse totalmente como es. Y no es que no haya inseguridad, yo la sigo viendo en sus ojos, pero entiéndeme, después de todas esas tonterías ella sabe que él la ama frente a todo. Frente al tiempo. Frente a las adversidades. Frente a la vida.
Sin ni siquiera tener que quitarse una pieza de ropa ella es arte renacentista de un desnudo hermoso, y él lo sabe, él la elige. Yo creo en el amor, creo en su amor. Un amor de dos almas que se desvisten y ni son perfectas ni pretenden serlo.
Recuerda que todo principio es siempre inesperado y no olvides dar las gracias por esa falta de previsión que hizo que a veces tu vida cambiara de rumbo. Después, permítete sonreír por ello.
El empeño por hacer públicos determinados acontecimientos de nuestra vida no es algo nuevo, aunque echando un vistazo rápido al pasado es obvio que los medios para hacerlo han evolucionado muchísimo y el número de posibles destinatarios también.
La moraleja para mí es idéntica antes y ahora: el interés por un suceso cualquiera (corriente) de nuestra existencia muere para los demás el mismo día en el que nace, por lo que aún no entiendo nuestra necesidad de exponerlo.
Que la niña Carmen María Sandoval Orenes hiciera la comunión un siete de junio de hace treinta y ocho años, es un dato que no aporta nada a nadie; dejó de tener importancia hasta para la propia Carmen María, que perdió esa fecha en un momento dado junto con otros recuerdos innecesarios.
El recordatorio "rescata" solo para su protagonista un instante de vida, es un auxilio para la memoria, una herramienta para poder entender nuestra configuración de hoy.
En nuestro pequeño escenario tu fuiste fugaz mucho antes que nosotros, pero nuestro destino esta llamado a ser una réplica del tuyo, con igual trascendencia aunque en distinto tiempo. Solo eso. Pasaremos a formar parte de un mismo capítulo cuando volvamos a ser anónimos y los que hayan de venir después nos descifren reduciéndonos a unos cuantos conceptos.
Un año después y desde mi orilla, sigo pretendiendo ver la tuya o cavilando sobre ella; intento prestar la máxima atención por si puedo oir tu eco o ver algún rastro aún de la estela que dejo tu luz cuando te marchaste.
Es hoy el día elegido por ser un día simbólico(el primero de
un año) pero podría haber escogido cualquier
otro, porque se ha convertido en algo recurrente
desde hace mucho tiempo, mi exigencia por aprender a finalizar una historia(en
este caso el blog) por propia voluntad en lugar de esperar a que se agote.
Siempre deseamos que nos ocurran cosas extraordinarias y a mí, gracias al buscador, me
han pasado. He llegado hasta personas a las quesin él nunca habría conocido y he
tenido por él, más de una vivenciairrepetible.
No
creo en cambio haber arribado a ningún destino a través de él, no he cumplido
un objetivo; tampoco es algo que me planteara cuando lo inicie, ni cuando lo
continué en el mes de abril del dos mil catorce tras un final anunciado.
Pienso,que mi buscador más bien me ha acompañado en el
camino durante estos seis años. Ha sido sobre todo mi refugio, mi evasión;
también es reflejo de mi ego, claro que sí, la urgencia por mostrar algo más
de lo que aparento desde fuera. Aunque también en
los últimos tiempos se ha convertido a veces en obligación, incluso frustración
y mucha sobreexposición. Y es que, a pesar de su labor terapéutica (para mi), con
él es constante la sensación de que me limito a girar, a dar vueltas sobre un
mismo eje,que soy yo, y que por ello, tras más de 500 entradas-vueltas
es el momento de tomar otra dirección .
En
este mundo de la imagen en el que vivimos actualmente, hacemos -a veces inconscientemente- que nuestra vida sea pública en las redes sociales y hemos desarrollado la necesidad de
“mostrarnos” continuamente a los demás(una fotografía, un mensaje, un
pensamiento por banal que sea para decirle al mundo: “eh, estoy aquí”) y la necesidad
también de obtener a cambio algo tan efímero como un “me gusta” . Y por eso se compite, por tener
seguidores que nos adulen; siento que no hay cabida para el crítico que te remueve del
asiento.
Y
en esa vorágine y en ese exceso de información, creo que aburrimos y dejamos de
ser especiales y diferentes.
Yo
quiero ir por otro camino. Siempre elegiré un abrazo en persona al escrito, una
llamada con voz real a un mensaje, un misterio por resolver a una llave que da
la solución, una carta manuscrita en mi buzón a un correo electrónico, una
fotografía de una cámara fotográfica a la de un móvil, un libro en papel al ebook, una cena
de dos a una multitudinaria, un cantautor, una tarde de cine, etc…pero todo
esto tampoco es nuevo, quien haya seguido el blog lo sabrá de sobra a estas
alturas. No queda mucho más por descubrir, yo también caí en el exceso que
critiqué más arriba.
Y
si el gran Pessoa pensaba que “la realidad no precisaba de él” , sería una petulancia
y una osadía por mi parte pensar que a mí me puede suceder lo contrario con este blog. El Buscador Cultural de Murcia es perfectamente sustituible.
Un
abrazo virtual a todos los que habéis recalado por aquí alguna vez (o siempre), y en especial a mi hada Blanca, que me renovó la fe en la magia.
El octogésimo cumpleaños de mi madre; Málaga en verano con algunas compañeras de trabajo que he podido conocer más allá de ese entorno; alguna carta de mi hada Blanca en el buzón; un viaje a Salamanca que en el fondo fue al pasado de la familia Sandoval-Orenes(con los presentes y el ausente); la despedida de Fran en el hospital; ver nacer a mi sobrina Verónica y crecer al resto; los audios de cada mañana con Jose que nos hacen tenernos a pesar de la distancia; la certeza de los que no están que -aunque dolorosa- ha resultado necesaria; mi imprescindible Elsa aquí y hasta el fin del mundo; la visión compartida del Gran Canal desde el puente de la Academia una mañana muy fría de noviembre; algún que otro libro que me iluminó y me liberó; y un invierno y una primavera y un verano y otro otoño más con todos los míos...
Todo eso me deja 2018; no quiero perder el tiempo en recordar lo que se llevó.
No se movía en absoluto, estaba hechizada, porque en el peligro siempre hay algo de fascinación y de encantamiento. Cuando el destino se dirige a nosotros, con cualquier forma, y nos llama por nuestro nombre, en el fondo de nuestra angustia y de nuestro temor siempre brilla cierta atracción, porque uno no solamente quiere vivir a cualquier precio, sino que quiere conocer y aceptar la totalidad de su destino, también a cualquier precio, incluso a costa del peligro y la destrucción.(Sándor Márai)
La Filmoteca proyecta estos días el ciclo, "Betamax: una mirada nostálgica al cine de nuestra niñez", con un programa que incluye siete películas que han pasado a formar parte de la historia del cine y de todos aquellos que tuvimos la suerte de verlas de estreno siendo niños.
"Verse es el regalo",es la entradilla que Carlos del Amor nos ha regalado volviendo una navidad más, a la puerta de llegadas de un aeropuerto. Durante su minuto y cincuenta y seis de duración, hay imágenes de abrazos, llantos, reencuentros...que es imposible ver sin emocionarse, al menos yo.
Ojalá que la distancia de los que se te han ido -por cualquier causa- sea solo física, porque esa aún la podrás pelear, e incluso por imposible que parezca, ganar.
Lo mejor de este dos mil dieciocho ha aparecido casi al final, a las cuatro de la mañana del diecisiete de diciembre. Se llama Verónica y es el último miembro de una familia, a la que los Reyes Magos de Oriente ya han visitado.
"Borra,olvídalo, tacha ese número muerto:es uno más, aunque fue único"(...). José Hierro
Seis meses después de morir, su número de teléfono desaparece de nuestras agendas; también su fotografía(aquella en la que aparecía montado en la moto), y su estado("La vida es lucha. ¡A por todas!").
La lógica durante todo este tiempo nos decía que ya no podíamos marcar ese número, ni volver a mandar un mensaje de whatsapp; que si lo hacíamos nadie respondería, que los mensajes quedarían para siempre como "enviados", que nadie los leería ya. Y aún así nos aferrábamos a la idea de que seguía aquí como una posibilidad(irreal), que estaba de alguna manera, que mantenía algún punto de amarre con este mundo.
Ahora, el transcurso del tiempo hace que la realidad se imponga y que desaparezca una señal más de él. Se va borrando poco a poco lo que lo hacia visible, se borra lo fácil, lo que nos conducía a su identidad sin esfuerzo por nuestra parte, y todo el peso pasa a recaer en nosotros, en seguir recordándolo tal y como fue y vivió. Desaparecen "los comodines" que ayudan(o te torturan -dependiendo de la fase del duelo en el que uno este-)a no olvidar, y es otra despedida o una liberación, cada nueva pérdida de las huellas del que se ha ido.
Y de esta manera continuamos, con más responsabilidad y con un nuevo compromiso:recordarlo para que siga siendo.
A la vuelta, siempre procuraba dedicar un momento para vaciar la mochila y recoger los signos de su paso por el lugar donde se había escapado esa vez: un billete de avión, la entrada de algún museo, un plano de la ciudad, la tarjeta de aquel restaurante que creyó descubrir y al que con toda probabilidad no volvería jamas, la factura de su hotel... Todas las secuelas de un viaje que difícilmente repetiría porque el mundo era demasiado grande y prefería ir a destinos nuevos antes que repetir uno ya explorado. Todos esos detalles que traía de vuelta a casa, pasaban a engrosar una caja de recuerdos que luego raramente tenía tiempo para abrir, pero que le daban una cierta seguridad, la de poder suavizar la vuelta a la realidad estirando un poco más su escapada. Y por otra parte, le otorgaban también tranquilidad; sabía que si olvidaba, allí, en la caja tendría las piezas necesarias para recomponer esa huida de alguna manera.
No podemos tenerle bloqueada la entrada mucho más tiempo; hay que abrirla y dejar que se instale entre nosotros.
Hoy empieza su mes y como cada año, es probable que comamos, bebamos y gastemos más por ella, pero a la misma vez puede que, nos reunamos, nos perdonemos y nos ilusionemos algo más precisamente por ella .
Desde aquí quiero acordarme hoy de una de esas amigas con las que tengo la suerte de sentir que he ganado la partida al tiempo. Hace casi treinta años que nos conocemos - o sea que superamos hace muchísimo aquellas circunstancias que confluyeron para que nos conociéramos - , seguimos compartiendo el presente y estoy convencida de que afrontaremos el futuro cerca la una de la otra.
Y quiero acordarme de ella desde aquí, porque su fidelidad hacia mi llega hasta
mi buscador (es seguidora constante del blog); también, para tratar de saldar en la medida de lo posible una vieja deuda, la de enviarle alguna de las fotografías que almaceno y que después por pereza, no hago el ánimo de buscar para regalar a los que fotografío - esto quien me conoce sabe que me pasa siempre- .
Con frecuencia nos ocurre, que no reconocemos lo suficiente la labor de las pocas personas con las que podemos contar para todo, y que son capaces de perdonar cualquier cosa que hagamos y digamos. Mi amiga Elsa es una de ellas.
Gracias por ser mi valor seguro durante tanto tiempo.
Te quiero.
Esta tarde(a las siete y media) en la Biblioteca Salvador Garcia Aguilar, Miguel Angel Hernandez habla sobre su tercera novela "El dolor de los demás", un libro de antificción murciana del que certeramente se ha escrito que:
"Con este libro, Hernández consigue decirse y decirnos lo que le falta por contar, pero también ha sido capaz de poner palabras, de provocar, con su propio oficio, una ruptura del silencio de un pueblo traumatizado por el crimen que ocurrió hace 20 años. El silencio, que todo lo enquista, es lo que quizás rompe la literatura autobiográfica. Lo que está haciendo Hernández es elaborar el trauma: darle palabras a lo innombrable. Porque el motor de estas autonovelas no es tanto contar, registrar, narrar, buscar… como comprender".
Si de nuevo nacieras (hoy te preguntas) no qué suprimirías qué harías de otra manera qué evitarías sino qué reproducirías en qué persistirías repetirías qué opciones erróneas pero amadas qué feliz desvarío qué equivocación dulce qué sendas seguirías otra vez paso por paso sabiendo como sabes el sitio a donde llevan en qué piedras (ahora conscientemente, ahora ya no por un descuido) tropezarías de nuevo qué curvas o qué atajos volverías a tomar como tomaste qué harías igual porque así estuvo bien qué copiarías en tu segunda vida de la primera. SAIZ DE MARCO
Ahora conduzco por los mismos caminos de siempre pero con navegador, sistema start stop, cámara de visión trasera, etc...Toda una serie de necesidades innecesarias que nos crean, que no nos hacen más felices(al menos a mí) y que por supuesto, nos obligan más(esto último, eso sí, en cómodos plazos).
"(...)Yo lloro mucho. Por no haberle dado más besos a mi madre. Por haber hecho no sé qué, o por no haberlo hecho. Emocionarse es sano, yo ya no me reprimo. Pero el secreto de la alegría es la resistencia. Saber encajar y adaptarse a las circunstancias". (Carmen Alborch)