("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
El tiempo es en realidad un eterno presente. Por eso las cosas y objetos con una existencia útil siempre se renuevan. En otras palabras, hay que reemplazar constantemente como haría un metabolismo. Cuando uno se pone a ordenar en serio, empieza por examinar con espontaneidad lo que se va a quedar y lo que no. Eso sucede porque ha comprendido el modo que tenemos de vivir rodeados de cosas superfluas e innecesarias y empieza a seleccionar solo las útiles. En ese momento se encontrará en el estado de Dan, el cerrar el paso.
El Dan-sha-ri se puede definir como un estado de libertad y ligereza sin apego por las cosas(ri) al que llegamos tras pasar por el Dan(cerrar el paso) y practicar el sha(tirar).
HIDEKO YAMASHITA
El otoño me lleva a un nuevo intento por ordenar mi casa ante la falta de espacio, enfrentándome a la temida elección entre conservar/desechar.
Providencialmente me encuentro "Ordena tu vida" del tal Yamashita que debí comprar en alguna intentona frustrada pasada, y releyendo alguna de las páginas que en su día marqué, llego a dos conclusiones:
1. no debo comprar más libros de autoayuda; en mi caso no funcionan.
2. no voy a conservar sólo lo que es útil; no quiero que la practicidad sea mi único criterio para elegir.
Cada treinta y uno de diciembre Fernando Savater escribía un poema a Sara - su mujer- y se lo daba el día uno de enero. El último que le escribió terminaba diciendo:
(...) y venceré al infinito para cumplir mi promesa. Sara, corazón, mañana nos miramos.
Eso cuenta el filósofo a Carlos del Amor ,con motivo de la presentación de su libro "La peor parte. Memorias de amor".
Y veo la entradilla de Carlos, me conmueve(¿a quién no puede conmover algo así?y claro, me voy corriendo a comprar ese libro.
No estaban perdidas, finalmente las he podido recuperar aunque un poco deterioradas ya. Y no, no eran azucarillos, sino servilletas con mensaje que guarde como recuerdo de un regalo que disfrute el pasado mes de junio.
Ahora son para ti, que me las pediste, y viajan con un te quiero muy grande.
Hay
algo marcial en los campos de girasoles. Tanta rectitud y obediencia, tanta
uniformidad en esos batallones amarillos...
Ahora
sé, que también hay en ellos una danza secreta, circadiana, que bailan durante su
juventud. Giran sin tregua día tras día;en las horas de sol de este a oeste, y durante la noche -sin descanso- su
movimiento emprende el caminoen el
sentido contrario tratando de volver a su posición original de manera puntual,
porque es su deber contemplar cada amanecer sin demora posible.
Y así transcurre su vida, con esa férrea disciplina -de obligación en obligación-, hasta
que de pronto un día, en su madurez, se detienen mirando hacia el este para no
continuar más y mueren, marchitándose, tal vez anhelando haber hecho alguna excepción o tal vez con la satisfacción del deber cumplido.
Ese
es su ciclo vital, como el de tantos otros: esplendor ydeclive, puede que derrota.
Puede que sea por el callejón donde esta la hornacina, por su poca iluminación, por esos renglones torcidos o por el texto del mensaje( con la amenaza de un posible futuro), que es pasar por allí y sentir "temor", no sé si de Dios.
Para los que continúan buscando a pesar de no encontrar, para los que intentan avanzar aunque perdidos, y para todos los que se empeñan en vivir aun muriéndose.
Qué rabia tener que desearte hoy precisamente a ti que descanses en paz, tú que no te hubieses rendido nunca. Si somos más allá de esta vida confío en volver a verte.
"Entre los dos desarrollamos una propuesta(la teoría de los tres mundos):
Los humanos vivimos en un primer mundo, en el que ocurren cosas.
El segundo mundo es el de los sueños. Actuamos pero no conscientemente, no hay voluntad. Nos ocurren cosas pero no en el mundo real.
Y el tercer mundo es el de la creación, el de la voluntad, está entre el primero y el segundo, sería la síntesis, por así decir. Pero un síntesis ideal".
Pilar de Valderrama
Y fue en ese tercer mundo que inventaron Guiomar y Antonio, donde únicamente pudieron ser libres para vivir el amor que en el primer mundo resultaba imposible. Y en ese universo común, transcurrieron cada día sus encuentros y se amaron imaginariamente, y seguramente por él escribió Antonio:
Dormirme contando estrellas, desayunar oliendo a los pinos, fotografiar nubes, días solo de lectura... y la seguridad de que recordaré todo esto cuando los veranos sean diferentes.
"El fracaso no existe, solo existe el fin de las cosas.
No nos enseñan a aceptar la caducidad de lo importante. No nos enseñan que a veces el único fracaso es la inercia de hacerlas continuar.
Y es que todo caduca, lo bueno y lo malo. El amor y el sufrimiento".(V.M)
Las hay a cientos, a miles; de aluminio, de madera, correderas, fijas, batientes, redondas, redondas, cuadradas, enrejadas....por todas ellas, por todas esas ventanas que la vida nos pone a nuestra disposición después de que se nos cierre una puerta.
Las visualizaciones y descargas de "Agua" se transforman en dinero que Oxfam Intermón utilizará para llevar agua a poblaciones que lo necesiten de África. Además, los derechos de la canción se han cedido de manera indefinida por lo que la campaña tendrá una vida muy larga.
"Podríamos no estar hechos de carne y hueso: por ejemplo, cuando soñamos, nuestro cuerpo físico no importa, lo que importa es nuestra memoria y las imaginaciones que urdimos con esa memoria. Y eso es evidentemente temporal y no espacial".
Uno de mis grandes dilemas con frecuencia en
aquellos veranos, solía ser cómo invertir las cincuenta pesetas
que me daban de paga los fines de semana.
Con la moneda en la mano iba a la
única tienda de ultramarinos que había en nuestra urbanización y tenía que
decidirme entre un “Drácula” de 35
pesetas o bien un “Twister” de 40
pesetas. Ambas opciones, me dejaban cierto margen de maniobrabilidad porque
me permitían continuar estirando el presupuesto con alguna chuchería más(gusanitos,
sugus, pipas, nubes, algún chupachups kojak, regaliz, etc…). Llegar a un “calipo” o a un “negrito” era algo
que solo podía conseguir si mi padre me acompañaba a la tienda y desde luego se
consideraba algo excepcional, por lo que debía mostrarme agradecida y
prometer -y cumplir- que me comería toda la merienda(a esa edad era
prácticamente inapetente).
Después de obtenido el premio, el
disfrute era breve porque era tanta la urgencia por empezar a jugar con
mis amigos que lo comía a toda prisa sin poder saborear aquellos colorantes y en más de una ocasión lo perdí a las pocas chupadas por intentar mantenerlo en la
mano mientras saltaba al elástico o corría jugando al escondite o al matao, el pañuelo, la rayuela… Qué veranos aquellos tan eternos y qué niña tan feliz fui.
Es consciente de llevar viviendo el mismo día demasiado tiempo, de estar instalada en una normalidad que no le gusta.
Despierta cada mañana conociendo de antemano la manera en la que transcurrirá su día junto a él:los abrazos que no recibirá, las lamentaciones que oirá, el deseo que no nacerá, los sueños que no se contarán porque dejaron de ser comunes...
Su vida es ahora previsible; conoce todas las posibilidades que le esperan a su lado. No ha querido afrontar cómo puede ser el suyo un prematuro amor de senectud, siendo ella joven y no sintiéndose querida.
Por suerte, ella también esta empezando a intuir que su felicidad no depende ya de él.
Mi abuela se desnuda cada día frente a mi abuelo. Hablo de un desnudo íntegro, el desnudo más real que existe. Se quita los dientes, las máscaras y no le importa si dejará de quererla por mostrarse totalmente como es. Y no es que no haya inseguridad, yo la sigo viendo en sus ojos, pero entiéndeme, después de todas esas tonterías ella sabe que él la ama frente a todo. Frente al tiempo. Frente a las adversidades. Frente a la vida.
Sin ni siquiera tener que quitarse una pieza de ropa ella es arte renacentista de un desnudo hermoso, y él lo sabe, él la elige. Yo creo en el amor, creo en su amor. Un amor de dos almas que se desvisten y ni son perfectas ni pretenden serlo.
Recuerda que todo principio es siempre inesperado y no olvides dar las gracias por esa falta de previsión que hizo que a veces tu vida cambiara de rumbo. Después, permítete sonreír por ello.
El empeño por hacer públicos determinados acontecimientos de nuestra vida no es algo nuevo, aunque echando un vistazo rápido al pasado es obvio que los medios para hacerlo han evolucionado muchísimo y el número de posibles destinatarios también.
La moraleja para mí es idéntica antes y ahora: el interés por un suceso cualquiera (corriente) de nuestra existencia muere para los demás el mismo día en el que nace, por lo que aún no entiendo nuestra necesidad de exponerlo.
Que la niña Carmen María Sandoval Orenes hiciera la comunión un siete de junio de hace treinta y ocho años, es un dato que no aporta nada a nadie; dejó de tener importancia hasta para la propia Carmen María, que perdió esa fecha en un momento dado junto con otros recuerdos innecesarios.
El recordatorio "rescata" solo para su protagonista un instante de vida, es un auxilio para la memoria, una herramienta para poder entender nuestra configuración de hoy.
En nuestro pequeño escenario tu fuiste fugaz mucho antes que nosotros, pero nuestro destino esta llamado a ser una réplica del tuyo, con igual trascendencia aunque en distinto tiempo. Solo eso. Pasaremos a formar parte de un mismo capítulo cuando volvamos a ser anónimos y los que hayan de venir después nos descifren reduciéndonos a unos cuantos conceptos.
Un año después y desde mi orilla, sigo pretendiendo ver la tuya o cavilando sobre ella; intento prestar la máxima atención por si puedo oir tu eco o ver algún rastro aún de la estela que dejo tu luz cuando te marchaste.
Es hoy el día elegido por ser un día simbólico(el primero de
un año) pero podría haber escogido cualquier
otro, porque se ha convertido en algo recurrente
desde hace mucho tiempo, mi exigencia por aprender a finalizar una historia(en
este caso el blog) por propia voluntad en lugar de esperar a que se agote.
Siempre deseamos que nos ocurran cosas extraordinarias y a mí, gracias al buscador, me
han pasado. He llegado hasta personas a las quesin él nunca habría conocido y he
tenido por él, más de una vivenciairrepetible.
No
creo en cambio haber arribado a ningún destino a través de él, no he cumplido
un objetivo; tampoco es algo que me planteara cuando lo inicie, ni cuando lo
continué en el mes de abril del dos mil catorce tras un final anunciado.
Pienso,que mi buscador más bien me ha acompañado en el
camino durante estos seis años. Ha sido sobre todo mi refugio, mi evasión;
también es reflejo de mi ego, claro que sí, la urgencia por mostrar algo más
de lo que aparento desde fuera. Aunque también en
los últimos tiempos se ha convertido a veces en obligación, incluso frustración
y mucha sobreexposición. Y es que, a pesar de su labor terapéutica (para mi), con
él es constante la sensación de que me limito a girar, a dar vueltas sobre un
mismo eje,que soy yo, y que por ello, tras más de 500 entradas-vueltas
es el momento de tomar otra dirección .
En
este mundo de la imagen en el que vivimos actualmente, hacemos -a veces inconscientemente- que nuestra vida sea pública en las redes sociales y hemos desarrollado la necesidad de
“mostrarnos” continuamente a los demás(una fotografía, un mensaje, un
pensamiento por banal que sea para decirle al mundo: “eh, estoy aquí”) y la necesidad
también de obtener a cambio algo tan efímero como un “me gusta” . Y por eso se compite, por tener
seguidores que nos adulen; siento que no hay cabida para el crítico que te remueve del
asiento.
Y
en esa vorágine y en ese exceso de información, creo que aburrimos y dejamos de
ser especiales y diferentes.
Yo
quiero ir por otro camino. Siempre elegiré un abrazo en persona al escrito, una
llamada con voz real a un mensaje, un misterio por resolver a una llave que da
la solución, una carta manuscrita en mi buzón a un correo electrónico, una
fotografía de una cámara fotográfica a la de un móvil, un libro en papel al ebook, una cena
de dos a una multitudinaria, un cantautor, una tarde de cine, etc…pero todo
esto tampoco es nuevo, quien haya seguido el blog lo sabrá de sobra a estas
alturas. No queda mucho más por descubrir, yo también caí en el exceso que
critiqué más arriba.
Y
si el gran Pessoa pensaba que “la realidad no precisaba de él” , sería una petulancia
y una osadía por mi parte pensar que a mí me puede suceder lo contrario con este blog. El Buscador Cultural de Murcia es perfectamente sustituible.
Un
abrazo virtual a todos los que habéis recalado por aquí alguna vez (o siempre), y en especial a mi hada Blanca, que me renovó la fe en la magia.