Así lo vemos hoy todos desde la retaguardia, a punto de dar su primer gran salto, uno de los que le pueden cambiar la vida. Y aquí lo esperamos, muy orgullosos ya por todo el esfuerzo que ha realizado.
Alea iacta est.
("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, la edad de la sabiduria, el ciclo de la estudipez, la fase de la creencia, la etapa de la incredulidad, la estación de la luz, la hora de las sombras, era la primavera de la esperanza, el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
Así lo vemos hoy todos desde la retaguardia, a punto de dar su primer gran salto, uno de los que le pueden cambiar la vida. Y aquí lo esperamos, muy orgullosos ya por todo el esfuerzo que ha realizado.
Alea iacta est.
Sin el adjetivo se acercaría más a la realidad
porque siempre hay alguno que te apea de la felicidad
de un plumazo
alguien que te pregunta la edad
o peor aún
alguien que te dice que no te la va a preguntar y se ríe
una llamada que falta
o una que sobra
una fiesta sorpresa
o la sorpresa de que no hay fiesta
un despistado que te llama un día después
o un día antes
y al final del día
el recuerdo de alguien que ya no está
ni estará
y tú quejándote de estar vivo.
I.MINGUEZ ARNAIZ
Parece que el poema está escrito para ella y para las que nos parecemos a ella. Todas las que en días como el de hoy nos cuesta sentir el adjetivo y corregir la tendencia a pensar en la resta y no en la adición, y nos fastidia comprobar delante de un espejo el paso del tiempo, y no olvidamos hacer ese recuento de los que ya no están, pero a pesar de ello nos lamentamos.
Nos sabemos la teoría y nos esforzamos en llevarla a la práctica, pero en el fondo nos cuesta tanto celebrarlo...
Me encanta que conserve intactos los rasgos que me recuerdan a la niña que fue. Pero me gusta más aún que ahora de mayor, defienda sus ideas hasta el fin de los tiempos, te diga de frente lo que has hecho mal o no le ha sentado bien, sea fuente inagotable de te quieros y abrazos en una familia tan poco dada a ese tipo de manifestaciones, posea capacidad para comprendernos a todos sin mostrar sus preferencias y sabiendo ofrecer a cada uno lo que necesita, y tenga el don de saber hacer la vida fácil a los demás uniéndonos siempre. Es además una de las personas más luchadoras y más sensibles que conozco(no olvida nada ni a nadie).
En fin, que vale muchísimo y fui, soy, y seré siempre, miembro activo de su club de fans.
Cuando se estrenó Adivina quién viene a cenar yo ni siquiera había nacido; es posible que la viera por primera vez veinte años después de su estreno.
Fue uno de esos títulos de la filmoteca de mi infancia, que nos descubrían mis padres(ellos lógicamente eran coetáneos a la cinta) normalmente en fin de semana, -solían ser películas de sábado o domingo- y que bajo su recomendación, disfrutábamos todos juntos en casa. Quizás esa vez estuviera precedida la emisión de la calificación con rombos; ahora no recuerdo ese detalle.
El caso es que tras aquella película, yo anhelé tener unos padres tan liberales y tan comprensivos como Matt y Christina, y un enamorado tan apuesto como aquel doctor John Prentice, a quien a la velocidad del rayo(unas vacaciones) pudiera yo impactarle hasta el punto de estar dispuesto a luchar por mi frente a todo(familia, amigos, sociedad).
Puede ser no, estoy casi segura, de que Sidney(en realidad una mezcla de Sidney y su personaje) fue uno de los primeros recortes que utilicé para la construcción de mi príncipe azul.
Fue la última vez que los auténticos Reyes Magos me escribieron. Desde entonces, los que heredaron la corona acuden fieles a la cita todos los seis de enero, pero yo echo tanto de menos aquellas cartas ...
Navidad es el pollo en pepitoria de mi madre o el cocido de rellenos con la sopa de huevo duro y pan que tanto le gustaba a mi padre; es "hacer la plaza" y pasar por Fenoll; es planear con no sé cuanto tiempo de adelanto los menús para la cenas de Nochebuena y Nochevieja; es comprar con los ojos entornados porque por una vez al año...; es compartir mesa con amigos, con los del trabajo y por supuesto con la familia; es volver a ver por trigésima vez "Que bello es vivir"; es recibir la agenda que Elsa con tanto cariño nos elige para el año que empieza; es leer la felicitación de mi amigo Jose la víspera de Nochebuena; es tener noticias de Blanca; es soñar con mis compañeros que nos toca la lotería; es no olvidar a los que tienen menos suerte que nosotros; es ver llegar a mi cuñado con el centro de flores que adornará nuestra mesa navideña; es pelar uvas para los míos la tarde de Nochevieja; es desear en silencio que todo dure un año más; es reflexión ante el año que acaba; es oir cantar a mi primo Eduardo la misa pastorela el día de Navidad en Molina; es enviar y recibir felicitaciones; es encargar el roscón de reyes; es la ilusión por ver las caras de los demás desenvolviendo regalos en la mañana del seis de enero; es empezar nuestras cenas con la bendición que mi padre heredó del suyo; es tener la certeza -gracias a mi hermana- de que nuestras tradiciones continuarán.
Si algo de lo anterior tiene que ver con lo religioso, pues también será eso la Navidad.
FELIZ NAVIDAD
Es noche cerrada, hace frio y buscando mis coordenadas, las de de lo conocido, he venido a parar aquí otra vez.
De pronto, me viene a la cabeza la canción de Sabina, pero decido en una décima de segundo no hacerle caso, arriesgarme y volver a este lugar donde tantas veces he sido feliz .
Nada ha cambiado; esta todo tal y como lo dejé hace casi un año. Qué poderosos somos en el mundo virtual, que hasta podemos interrumpir y reanudar el tiempo a nuestra arbitrio.
Paso a la trastienda y ojeo las entradas que quedaron sin publicar; me sigue apeteciendo oir algunas de mis viejas canciones y confirmo lo que ya intuía, que ya soy capaz de recordar algunos posts sin que me duelan tanto los motivos por los que los escribí. Desde la casilla de casa(y yo me siento así ahora), la partida siempre es más fácil.
Al salir, me doy cuenta de que alguien ha estado aquí en mi ausencia. Alguien ha entrado y releído, o escuchado, o esperado algo o a alguien desde este lugar. El blog ha estado vivo, con latidos débiles, pero vivo.
GRACIAS
TODO ES MUY SIMPLE
Todo es muy simple, mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
I.VILARIÑO
Recuerdo que el año pasado por estas fechas planeábamos el que por ahora ha sido nuestro último viaje juntas.
Este año, hoy, mi amiga Lola que es una viajera nata, emprende otro tipo de viaje al que con todo el pesar de los que la queremos ha de enfrentarse sola. Es un viaje largo y duro -creo que el más duro- para el que se requiere mucha fortaleza, pero como si hay algo que le sobra a ella es fuerza, coraje y firmeza, creo al cien por cien que lo va a terminar con éxito.
Si tuviera valor para hacerlo en persona le diría: no tengas miedo, piensa en la meta, no estas sola, vamos a estar todo lo cerca que tú quieras, nos esperan muchos destinos aún...
Pero como carezco de ese valor lo dejo escrito aquí.
Ha hecho ese viaje de regreso en varias ocasiones.Sabe lo que se siente cuando te devuelven al origen por no cumplir las expectativas, cuando te quedas a la intemperie sin ninguna de las capas que te colocaron haciéndote parecer una persona interesante, luminosa o especial; cuando de nuevo pasas a ser un viajero cualquiera al borde del andén e indiferente a la mirada de los demás.
En su defensa hemos de decir que siempre ha advertido de su "normalidad" a quien la contemplaba así, con esa obnubilación temporal, y que eso nunca le sirvió para evitar la sensación de derrota y la dureza del regreso al mundo del anonimato, precedida de la intuición de que así sucedería tarde o temprano por el agotamiento de quien creyó ver virtudes en lo que sólo eran diferencias.
Conoce la angustia del descenso, la mirada delatora del que descubre la verdad, el cansancio por el recuento insistente de los acontecimientos que desembocan en el viaje de vuelta, la tranquilidad -en parte- por volver al lugar que te corresponde pero a la vez la desesperanza, el abandono. Y sabe del engaño involuntario y del sentimiento de culpa a pesar de esa involuntariedad.
Las fotocopias de los décimos compartidos con los compañeros de trabajo preparadas en casa, el destino del hipotético premio más que planificado en mi cabeza, el soniquete de los niños de San Ildefonso durante toda la mañana, los mensajes de whatsapp que te van avisando de los números premiados y más tarde, al mediodía, las imágenes en el telediario de los ganadores dando saltos de alegría con las botellas de cava, el consuelo de saber que el premio gordo esta muy repartido....es una de las estampas de la Navidad que más me gustan y parte del ritual de estos días.
Aquella vez que mascaste la casilla del sí
en vez de la del no
el día que dudaste entre ahora o nunca
y pusiste la cruz en el ahora aún
convencida
que la respuesta correcta era nunca
entre la rabia y el perdón
no tuviste dudas
te decantaste por lo primero
y aún lo estas pagando
puede que la nota final
no pase de un aprobado raspado
pero ante la duda
jamás consideraste la posibilidad
de dejar una casilla en blanco.
ITZIAR MINGUEZ ARNAIZ
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| "Los amantes". René Magritte |
No sabemos quiénes son, ni de dónde vienen. no sabemos si sienten, ni lo que sienten. Son dos amantes, llegados de algún lugar, dispuestos a sellar un amor que parece imposible o casi inalcanzable. O mi imaginación me hace verlos como dos amantes emprendiendo la despedida. Las formas de sus rostros, las líneas que delimitan sus perfiles, se desdibujan. Intuimos sus frentes y las cuencas de unos ojos que no pueden ver. Es una relación imposible, prohibida. Es un beso deseado o soñado, o simplemente la sensación de asfixia de una pareja que ha llegado al límite.(...)
No volverán a verse, mucho menos a besarse. Vendrán otros labios que no serán los suyos, y otros ojos a los que mirar a esa distancia a la que solo se mira cuando se quiere comprobar que sí, que es cierto, que ha llegado ese momento en el que se encuentran las bocas, el primero de muchos que ya no serán como ese. Es esa décima de segundo en la que se produce una apertura de ojos única que nunca se repite más allá de una vez por enamoramiento. Es ese instante muy efímero e irrepetible que se utiliza para cerciorarse de lo que está por llegar, y que, en alguna ocasión, coincide con el mismo instante elegido por el de enfrente y se traduce en una leve sonrisa avergonzada o feliz. Todo eso terminó, quedan solo las siluetas de lo que fueron.
Carlos del Amor