("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
Nunca me ha hecho ilusión conocer al músico cuya música hace que mis mañanas grises pesen menos; ni al escritor cuyos libros dejo subrayados por si en algún momento tuviera tiempo de poder volver a releerlos; no quiero conocer al actor más allá de la película cuyos diálogos o personajes paso a incorporar a mi vida. De todos ellos, lo que me interesa es el producto, que es donde radica su grandeza y la diferencia con respecto al resto.
En el caso Pablo Pineda me pasa justo lo contrario, que me gustaría conocerlo, porque más allá de la importante labor que realiza, la excelencia está en él.
Para hacer uso de un transporte cómodo y ecológico, y gracias a nuestra Concejalía de Medio Ambiente, ahora contamos con el sistema de préstamo de bicicletas públicas muybici ; un sistema muy visible, muy extenso y muy muy oportuno.
No conozco a Austin, y ni siquiera fue él, el que me dio su octavilla. Su mensaje me ha llegado en el trabajo; alguien que sí lo recibió de primera mano, lo consideró lo suficientemente importante como para guardarlo y apostar por él, repartiéndolo en la medida de sus posibilidades.
Mira que si al final fuera verdad aquello de que "solo un ser humano puede salvar a otro ser humano"...
En
esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo;
y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: -La ventura va guiando
nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo
Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes,
con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos
despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran
servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué
gigantes? -dijo Sancho Panza.
-Aquellos
que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener
algunos de casi dos leguas.
-Mire
vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son
gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las
aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino
-Bien
parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras:
ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el
espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. Y, diciendo
esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su
escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de
viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en
que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver,
aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:
-Non
fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os
acomete.
«Alrededor
del 46 % de la Tierra permanece en el estado en el que se hallaba en la época
del Génesis —recuerda Salgado—. Debemos conservar lo existente.» El proyectoGÉNESIS, junto con el Instituto Terra, fundado por Lélia y Sebastião
Salgado, se propone mostrar la belleza de nuestro planeta, revertir el daño que
se le ha causado y conservarlo para el futuro.
En el marco del proyecto "Arte en la calle" de la Caixa, no podemos dejar de ver en Avda de la Libertad hasta el próximo 19 de marzo, la exposición "Genesis", de Sebastião Salgado.
Hay cursos para casi todo, hasta para cuando te obligan a cambiar de trabajo.
Esta formación no requiere demasiado esfuerzo, solo someterse al imperativo de la jerarquía y acudir a la convocatoria. Uno llega, se sienta, oye al abanderado de turno de la nueva organización, trata de familiarizarse con la terminología, y se traga el vídeo correspondiente, intentando afianzar todos los conceptos.
Después del proceso, se sale de allí programado(junto con otros) para la nueva era y hasta con un certificado que así lo acredita.
No obstante, se ha podido observar que a un pequeño porcentaje de los asistentes no se les borra el escepticismo. ¿Será esto resistencia al cambio?; ¿se podrá uno quedar permanente en la zona de aprendizaje?, y ¿será malo no tener más objetivos que quedarse en esa zona, donde sin saber que se llamaba así, ha vivido desde siempre?; ¿si no te abduce la manada, habrá que repetir curso?.
Demasiadas dudas. Lo veo venir, me van a suspender.
La
palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.
Aunque algunos lo atribuyen a la química, lo cierto es que tiene origen desconocido.
Es de duración variable
Muta
Debería ser siempre libre, pero a veces, está condición solo se da en sus comienzos.
Su intensidad es oscilante.
Por momentos, convive con su contrario.
Surge bajo innumerables fórmulas y algunas de ellas, aún hoy, no terminan de estar generalmente aceptadas.
Cuando lucha con la razón siempre la hace perder.
Alguien escribió sobre él que tiene "fácil la entrada y difícil la salida".
Es tan poderoso como para transformar realidades y tan pretencioso como para aspirar a ser eterno.
Tiene santo asignado, día oficial y símbolos inequívocos, perfectamente prefabricados y preparados para ser usados mañana por quien los necesite de esa manera. El resto, aguardaremos a los de elaboración casera, a los que de manera imprevisible pueden aparecer cualquier día del año sin estar publicitados, a los propios, a los que entienden solo dos.
"Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira!. ¿Ves, allá, los campos de trigo? yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso!. El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo."
En el reparto de papeles de nuestra función, a ella le tocó aparecer primero y cuidar, entre otros, de mi. Y exactamente así, como en la fotografía, llevamos mis cuarenta y dos años de vida. Sin dejar nunca de sostenerme, apoyarme, ayudarme e intentando entenderme.
No tengo recuerdos de haber jugado con ella, pero echando la vista atrás me doy cuenta de que no ha habido un solo momento importante de mi vida en que ella no haya estado conmigo. Es buena en eso, creo que la mejor, y creo también que la vida se ha limitado exactamente a darle lo que se merece.
Es una propuesta diferente la que nos ofrece Mariano Soto a partir de este viernes(y durante unas dos semanas) en Leúcade. Nos mostrará algo a lo que no estamos muy acostumbrados por estas latitudes, pintura oriental y sumi-e.
Oirle hablar de su técnica y verlo pintar te hace seguirlo rápidamente, así que confío en que este sea el principio para él de otros muchos proyectos en Murcia, y que logre por fin, ser profeta en su tierra.
"Del mismo modo que hubo una primera vez en que alguien hizo saltar una chispa frotando dos palitos, hubo también un primer momento de alegría y un primer momento de tristeza. Era un tiempo en el que continuamente se inventaban sentimientos nuevos. Pronto nació el deseo, y también el arrepentimiento. La primera vez que se sintió la terquedad, se inició una reacción en cadena y, por un lado, se creó el resentimiento y, por el otro, la marginación y la soledad. Tal vez cierto movimiento de caderas en sentido contrario al de las manecillas del reloj marcó el nacimiento del éxtasis, y un rayo provocó el primer orgasmo. O quizá fue el cuerpo de una muchacha llamada Alma. Contrariamente a toda lógica, la sorpresa no nació de inmediato. No llegó hasta que la gente tuvo tiempo de acostumbrarse a lo que eran las cosas. Y, transcurrido el tiempo suficiente, alguien experimentó la primera sensación de sorpresa, y en otro lugar alguien sintió la primera punzada de nostalgia.
Es cierto que a veces la gente también sentía cosas para las que no había palabras, y no se hablaba de ellas. Es posible que la emoción más vieja del mundo fuera la de sentirse conmovido; pero describirla -nombrarla siquiera- debía de ser como tratar de apresar algo invisible.
(También es posible que el sentimiento más antiguo del mundo fuera, sencillamente, la confusión.)
Una vez la gente empezó a sentir, creció el deseo de sentir. Todos querían sentir más y más profundamente, aunque doliera. La gente se hizo adicta al sentimiento. Peleaba por descubrir sentimientos nuevos. Es posible que así naciera el arte. Se creaban nuevas clases de alegría al tiempo que nuevas clases de tristeza. La eterna decepción de lo que es la vida; el alivio de un respiro inesperado; el miedo a la muerte.
Ni siquiera hoy en día existen todos los sentimientos posibles. Faltan todavía los que están más allá de nuestra capacidad y nuestra imaginación. Muy de tarde en tarde, cuando aparece una música como nadie había compuesto, un cuadro, como nadie había pintado o alguna cosa imposible de predecir, entender ni describir, irrumpe en el mundo un sentimiento nuevo. Y entonces, por millonésima vez en la historia del sentimiento, el corazón se eleva y absorbe el impacto." Nicole Krauss
"En ciertos momentos muy claros de la meditación, como aquellos en que, al principio de la tarde, vago observador por las calles, cada persona me trae una noticia, cada casa me ofrece una novedad, cada letrero contiene un aviso para mí. Mi paseo callado es una conversación continua, y todos nosotros, hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga, que se codea con palabras en la gran procesión del Destino". ( F.Pessoa)
No puedo dejar de asociar esa ciudad con esta mítica película del año cincuenta y tres, que tantas y tantas veces he visto.
Ya antes de llegar sé que es imposible encontrar algo de aquella ficción en la realidad, pero también sé que no por eso dejaré de buscarla.
El corto "Noviembre, diciembre" es fruto de diez meses de trabajo de alumnos de Comunicación Audiovisual e Historia del Arte de Murcia. Se rodó en Murcia, en unas sesenta horas de grabación y con un presupuesto de doscientos euros.
El resultado lo podéis ver vosotros mismos aqui
Esos zapatos que hoy estreno humedecen mis ojos y me estremecen el corazón cada vez que los miro, y estoy segura de que esto no cambiará mientras yo pueda recordar cómo llegaron hasta mi, quién me los regaló y la historia que hay detrás de ellos.
Por tener un valor incalculable para mi y por ser únicos, son el regalo que tanto desee tener esta navidad y al final, desde entonces más o menos, ha resultado que me andaban buscando.
Con ellos, me considero inmensamente afortunada, mucho más que Dorothy, porque "mis chapines rojos" no son un sueño, son reales, y sus efectos también lo son; me regalan ilusión y más fuerza para continuar por los caminos de baldosas amarillas que tengo pendientes de recorrer.
Una vez más la vida, o mi buscador, y sobre todo Blanca, me devuelven muchísimo más de lo que yo soy capaz de ofrecer.
Lo de hoy es pura formalidad, digamos que es la constatación para los que la compartimos, de lo que viene pasando desde hace algún tiempo, que se nos está haciendo mayor. El caso es que sin poder concretar exactamente desde cuando, ya no encontramos juguetes en su habitación y hemos dado por sentado que en algún momento dejó de confiar en que una carta suya llegara a tres señores de Oriente que premiarían su bondad. Sabemos que ya tiene capacidad para bromear hasta de la inconexa relación entre un tipo de aves migratorias y la venida de los niños a este mundo. Notamos, que de tanto que observa y entre silencio y silencio de los suyos, cada vez es más consciente de que sus mayores no lo saben todo, ni tienen soluciones para cualquier problema. Además, empieza a ser crítica y a tener las ideas muy claras.
En fin, es lo que toca, hemos de asumirlo, pero ha ocurrido tan tan rápido que cualquiera de nosotros daría lo que fuera porque la vida nos la mantuviera un poco más así, que nos dejara un poco más disfrutar de ella como niña y de la inocencia que a pesar de ir decreciendo, aún le reconocemos al mirarla.
" A veces para pintar una cabeza has de renunciar a toda la figura. Para pintar una hoja has de sacrificar todo el paisaje. Al principio, puede parecer que estás limitándote pero luego te das cuenta de que, si captas un centímetro de algo, tienes más probabilidades de percibir cierto sentido del universo que si pretendieras abarcar todo el firmamento" (Nicole Krauss)
Me niego a hacer balances, formular idílicos deseos y renovar propósitos por obligación, acciones todas ellas muy propias de un día como el de hoy. Yo no, yo hoy no. Yo, que ya he aterrizado, voy a continuar con mi empeño por descifrar desde aquí o desde cualquier otro lugar (quién sabe), algún centímetro de los que con suerte siga logrando atrapar de todos los algos que me interesan y me mueven. En esas anduve y en esas andaré. Nota.- puede que en el "proceso de descifrado" abandone la opacidad propia de mi condición y por momentos siga haciéndome translúcida.
El "espíritu de las navidades pasadas" viene para recordarnos lo afortunados que somos simplemente por estar, por seguir estando un año más. Si a esa base sumamos el hecho de que en estas fechas podemos seguir contando con la mayoría de los de siempre para reunirnos y celebrar, la fortuna tiende a duplicarse.
Y si por suerte y solo por vivirla (la navidad, digo), somos capaces por un segundo de hacer balance solo de lo positivo y no aspirar a nada más que a querer y ser queridos (como decía ayer en su columna del diario "El Pais" Rosa Montero ), entonces es que la fórmula(al menos para mi) sigue funcionando.
No sé si pecado o delito o qué, pero debería estar prohibido decir adiós. Creernos capaces de poner un punto y final, convertirnos en todopoderosos para cerrar definitivamente algo; servirnos de esa
no-solución cobarde y pasajera, que te saca del atolladero al momento, para atraparte de por vida, ensombreciéndote el rostro al recordar y endureciéndote el corazón.
Debería enseñarse en los colegios, anunciarse en las vallas publicitarias: "decir adiós nunca es la solución". Debería recogerse en alguna ley: "el que dijere adiós, será condenado eternamente a la pena de.....".
Sí, deberían estar prohibidos todos los adioses voluntarios del mundo, que la palabra adiós se redujera a la única despedida que no depende de nosotros.
PD: mi agradecimiento a M.Angeles Ibernón que sin conocerme me prestó este poema(perteneciente a su poemario inédito "El Prodigio de Vivir") para hacerlo mío desde aquí.
Puede que un sentimiento parecido a aquel que impulsó a alguien a pintar en esa pared un 26-4, me lleve a mi a dejar escrito hoy, aquí, un 17-9 . Tal vez sea así o tal vez no.
Lo que comparto con quien pintó en esa pared azul, es la necesidad de hacer visible una cifra importante, una secuencia que ahora puede ver cualquiera pero en la que nadie reparará, nadie, salvo quien la ha anotado con el anhelo de que un día sea descubierta por un destinatario que la recuerde y le otorgue un valor especial.
Aquí quedan mis números(mi diecisiete y mi nueve), como una manera de reivindicar una realidad no consensuada. ¿Pasarán a tener significado para alguien más?.
En El Corte Inglés de Gran Vía podemos ver hasta el próximo dieciséis de diciembre, la exposición fotográfica "Un día más" del murciano Joaquin Zamora. A través de la exposición el fotógrafo colabora con la asociación murciana Assido regalando sus imágenes para el calendario solidario 2015, y el resto pues podemos prestar también nuestra ayuda, adquiriendo el calendario en el propio centro comercial por solo cinco euros.