("Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos,
la edad de la sabiduria,
el ciclo de la estudipez,
la fase de la creencia,
la etapa de la incredulidad, la estación de la luz,
la hora de las sombras,
era la primavera de la esperanza,
el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada habia frente a nosotros...")
"La vida trata precisamente de las cosas que podemos cambiar y de las cosas que debemos aceptar de nosotros mismos, y también de la prolija discriminación que debemos practicar entro lo significativo y lo insignificante".
[Nota de Noa sobre esta canción: La letra de
la siguiente canción se inspira en un increíble encuentro con una mujer
extraordinaria, fuerte y luminosa, de mi edad, que después de años de luchar
contra una enfermedad horrible, decidió terminar su vida en Suiza. Escribí la
canción como si fuera una conversación con ella, más allá de los muros de la
vida y la muerte, más allá de nuestras ideas preconcebidas y temores. Porque
estoy segura de que los mismísimos ángeles estarían inspirados por su valor y
su luz.]
Si todos los ángeles cantaran juntos
seguramente, dirían: ¡te necesitamos!
Si todos los ángeles estuvieran juntos, te
abrazarían y te saludarían.
Algunos dicen que todo ha sido siempre igual,
pero no lo dirían si tuvieran la oportunidad de conocerte ...
Ahora la luz del día se está desvaneciendo, y
estaré esperando,
A que tú envíes una señal desde donde el
viento ha llevado cada canción, cada sonrisa que tu espíritu ha despertado, y
los pájaros del alba cantan Aleluya,
Aleluya
Cuando todos los ángeles se pregunten cómo tus
ojos curiosos los han encontrado
Entonces todos los ángeles entenderán que les
habrás rodeado con tus brazos...
A través de los fuertes vientos y del trueno,
desplegarían las alas y se preguntarían...
Intentarían tiernamente alcanzar tu alma, pero
tu espíritu y convicción los asombraría.
Y no lloraré, por ti querida, estás volando,
hacia un lugar de luz, un lugar de libertad,
Has escapado de la oscura noche amarga, te has
ido creyendo en el amanecer, con los pájaros cantando Aleluya ...
Aleluya ...
Porque qué es una vida sino un cambiante
cielo, el llanto más solitario, una historia
Porque qué es lo que es una vida, sino amor
fabricado con dulzura o en un resplandor de gloria
La felicidad de la creación, la realización,
Que seas tan maravillosa como puedas ser, en
el camino hacia la libertad que encuentres alegría,
Tus brazos alzándose como las ramas de un
árbol, para comenzar el viaje hacia tu destino
Ahora la luz del día se está desvaneciendo, y
estaré esperando,
A que tú envíes una señal desde donde el
viento ha llevado cada canción, cada sonrisa que tu espíritu ha despertado, y
los pájaros del alba cantan Aleluya,
Aleluya
Y no lloraré ...
Por ti, tan maravillosa como pudiste ser,
estás esperando comenzar y lo estás intentando ...
Reunirte con los ángeles alrededor de tu alma
y enviarlos a los que dejaste vacíos ...
Querida, estoy conteniendo una lágrima, aunque
dije que no lloraría,
Es difícil liberarse, el recuerdo de tu amor,
La soledad, el negro, las ganas de susurrar
...
cómo desearía tenerte de vuelta, querida
hermana,
Cantaré, Aleluya,
Pero ahora todos los ángeles te conocen, tu
testarudez es tan seductora
Y el miedo se derrite en un charco a tus pies, porque tu espíritu y tus ojos siempre están sonriendo
siempre la que da,
Fluyes como un río,
hacia un lugar de luz, un lugar de libertad,
has escapado a la oscura noche amarga, te has ido creyendo en el amanecer, con
los pájaros cantando Aleluya ...
Nada debería quedar tan expuesto, tan desnudo, tan a la intemperie... La sucesión de notas que va a ser capaz de componer una melodía en algún momento, las anotaciones hechas en cualquier lugar accidental que podrán crear una historia, los hilos que dan vida a los títeres, la identidad de los que en invierno te colman de regalos, o la casa que alberga la vida de la persona que luego cambia la tuya. Es innecesario que esa parte sea descubierta. Esa parcela debe quedar oculta, vedada, y no por su falta de importancia sino por respeto a lo trivial, o por la necesidad de mantener algo de misterio, o por reivindicar el derecho a no saberlo todo, a que no todo sea lógico, racional y manifiesto; tal vez por el empeño en preservar ese pequeño espacio donde aún pueda vivir la imaginación.
"LOS HECHOS SON IRREVERSIBLES aunque a veces no nos reconozcamos en ellos. Nos gustaría haberlos escrito a lápiz para poder borrarlos, para no tener que enfrentarnos a las consecuencias de nuestros sentimientos más irracionales. Somos rehenes de nosotras mismas, Carmen, pero solo nos tenemos la una a la otra(...)". S.Ónega.
PD: Con frecuencia tengo la sensación al leer algo, que está escrito para mi o incluso que escriben sobre mi. Si además coincide mi nombre con el de la protagonista -como en este caso- el presentimiento, claro, es aún mayor.
No estoy segura de querer que el descenso que empieza hoy me lleve a la vida de antes. Me siento feliz por la nueva etapa y quiero avanzar más para salir a respirar, a ver la naturaleza, a reencontrarme con los míos, a abrazar y que me abracen todo lo posible, pero a la vez no quiero retomar aquel ritmo antiguo que me podría hacer perder el control del tiempo que ahora he ganado y temo sobre todo, olvidar lo redescubierto.
Se puede salir a tomar el aire a un supermercado, recorrer sus pasillos para hacer tiempo y acabar ojeando lo que nunca en otras circunstancias mirarías. Se puede.
Y también se puede acabar comprando algo que normalmente no consumes tan solo por una imagen, una muy familiar que te evoca otro tiempo. Se puede.
Y se puede volver a casa con algo que no necesitas, que probablemente ni probarás, que casi con total seguridad acabarás almacenando y con el tiempo, hasta cuestionando el motivo de su compra si de sobra sabías su destino. Se puede, claro que se puede.
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y, otra vez, con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar, aquéllas que aprendieron nuestros nombres... ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun más hermosas, sus flores se abrirán; pero aquellas, cuajadas de rocío, cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará; pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate: ¡así no te querrán!
G.A.BECQUER
PD: lo siento, pero sólo he podido rescatarlo de twitter que es donde pude oírselo recitar a él.
¿En qué medida nuestra predisposición,
nuestra educación, nuestra condición, nuestra experiencia, nuestras creencias… influyen para que el destino toque a nuestra puerta?. Quiero decir que, esa fuerza que nos arrastra sin
que intervenga nuestra voluntad, hacia un fin/objetivo de manera determinante e
inevitable y no necesariamente para nuestro bien, ¿depende del azar y sus caprichos o en su origen estamos de alguna manera también nosotros mismos?.
Una rutina de tiempoque desdibujanombres y nos hace vivir en un único díade veinticuatro horas. Esa es nuestra única certeza, las veinticuatros
horas que transcurreny vuelven a
empezar un día y otro y uno más. Da igual que se trate de un miércoles que un domingo,
no hay diferencia. La enfermedad que asola nuestro mundo también nos ha robado los días de la
semana; ahora los siete son iguales y no hay necesidad de nombrarlos para
distinguirlos. ¿Cuándo nos pertenecerán de nuevo?.
Hoy es cuatro de abril, lo oí en
la radio esta mañana. Ha muerto el gran Aute y el presidente de nuestro
país ha anunciado una nueva prórroga del estado de alarma. Es un día relevante, pero yo he olvidado
cómo se llama. Creo que viernes, tal vez sábado. Tengo
que mirar el calendario para no equivocarme, tendría que hacerlo si quisiera recordar el día en el que vivo.
Te ves despidiéndote desde el ahora de todas aquellas últimas veces que compartisteis algo sin saber que serían las últimas. Es un duelo a destiempo por el que también has de pasar. Y pronuncias ese quién en voz alta porque necesitas darle sonoridad a tu ahogo. Y queda el pronombre suspendido en el aire y tú sigues, porque ya no necesitas saber la respuesta. Ese quién te ha liberado.
Ahora ya sabemos que la vida es comer con un amigo en una terraza, ir de librerías, tomar el sol, ver una película, perderte por una calle desconocida, coger un tren. Por eso, cuando la vida regrese, le pediremos menos cosas. Y tendrá sentido esto.
(Manuel Vilas)
Y buscar el número veintidós de la calle desengaño, compartir una experiencia nueva con quién es afín a ti, una cena con vino hablando de una obra de teatro y de sentimientos y de la vida, volver al hotel de su mano entre silencios, risas, llanto... y siendo más yo que nunca.
Tal día como hoy de hace siete años apareció este blog y con la intención de celebrarlo tenía preparada una entrada especial, pero dadas las circunstancias, ahora que nuestra normalidad se ha visto congelada por la declaración del estado de alama, lo escrito hace apenas una semana me parece que está fuera de lugar por su nimiedad. Ha variado el tamaño de todo lo que me rodea.
Lo realmente extraordinario y sobrecogedor es que esta vez la vida ha cambiado para todos y a la vez; no se ha parado para unos y ha continuado indiferente para los demás. Y por mucho que yo desee que aparezca algo de esa indiferencia (que en otras ocasiones me pareció injusta) porque ello significaría una reducción de la importancia del problema y mitigaría mi miedo de estos días, en esto no hay individualidad que valga. Asistimos a la universalización de nuestro mundo en aras de aquel concepto tan abstracto que estudiábamos en filosofía: el bien común. Con la esperanza de que la situación solo dure quince días y con las ganas de que todos recuperemos nuestra otra vida cuanto antes, un abrazo para los que os asoméis por aquí hoy y por favor #quedemonosencasa. PD: Este adagio creo que fue una de las primeras músicas que puse en el blog...
Siete años después, ni el libro que ahora releo("La ridícula idea de no volver a verte") ni ese punto de libro de una artista de diez años de entonces, tienen el mismo valor. El tiempo y lo vivido me han servido para comprender mucho más el primero y revalorizar el segundo.
Han terminado de comer. Alguien ha abierto la única ventana del cuarto que hace las veces de comedor, para que prohibición y humo encuentren la misma salida.
Mantienen alguna conversación intrascendente de sobremesa y ella, aunque sentada entre los demás, ha dejado de estar allí hace rato.
De repente, un "¿pero qué haces?" la devuelven al lugar.
- "Una foto", contesta ella
- Pero ¿a qué?, le preguntan entre risas y extrañeza
En un instante se ha convertido en el centro de la escena. No sabe como salir del atolladero y se limita a contestar: "nada, una tontería".
Guarda el teléfono y no enseña la imagen porque sabe de sobra, que ninguno de sus compañeros entendería lo que ella esta viendo en su vaso de plástico.
Visualicé en modo ráfaga la película de un gran número de cumpleaños. La mayoría pudo haberlos celebrado más, o simplemente de otra manera; también pudo en muchos de ellos haber reunido a todos los suyos, porque aún existía la posibilidad real de hacerlo. Recuerdo bastantes con regalos fallidos, y una infinidad de los que pasaron como un día ordinario porque entendió que no había nada que festejar.
Y lo que deseé el pasado veintiocho de enero fue, que no recordase ninguno de esos días malgastados, que no le pesara haber desaprovechado todas esas posibilidades de ser feliz con tanta facilidad, que no tuviera la necesidad de arrepentirse.